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Unfinished Symphony de Schubert fue terminada por IA de Huawei

La Sinfonía Inconclusa terminada por IA de Huawei
La Sinfonía Inconclusa terminada por IA de Huawei

En 1822 Franz Schubert comenzó la Sinfonía No. 8. La obra quedó inconclusa con solo dos movimientos. Hoy, casi 200 años después, Huawei ha decidido terminarla con ayuda de inteligencia artificial (IA).

El término de IA puede sonar a ciencia ficción o, en el mejor de los casos, a un futuro todavía por llegar. Pero la realidad es que es ya la usamos en nuestras búsquedas en internet o al pedirle a Waze que nos indique la ruta más rápida a nuestro destino (inteligencia colectiva).

Huawei y la IA

El año pasado, Huawei presentó al mundo el chipset Kirin 980 que impulsaría sus teléfonos Mate 20 y más recientemente los nuevos P30 Series. Este procesador integra dos unidades de procesamiento neuronal, es decir, inteligencia artificial.

La IA en los teléfonos de Huawei sirve para optimizar el desempeño de los equipos, mejorar las fotografías de acuerdo a la escena o aumentar la duración de la batería de acuerdo al uso. Pero puede hacer más, mucho más.

Terminando una obra musical con ayuda de la IA

Fue así que Huawei decidió utilizar la IA del Kirin 980 para ayudar a terminar la Sinfonía Inconclusa de Schubert. Los ingenieros de la empresa asiática crearon un algoritmo que fue alimentado con los dos primeros movimientos de la Sinfonía, así como algunas de las obras más representativas del compositor austriaco.

El algoritmo arrojó notas musicales que el compositor ganador de dos Grammy, Lucas Cantor, se encargó de elegir, seccionar y arreglar para terminar con los dos movimientos faltantes. “Gracias a la colaboración con esta inteligencia artificial, se lograron crear dos movimientos más fieles a lo que tal vez el autor haya querido transmitir. Esta herramienta se utilizó para complementar, no para reemplazar, y ofrece una gran gama de posibilidades y significados que impactan directamente en la cultura moderna”, dijo Cantor.

Alondra de la Parra se encargó de dirigir a la Orquesta Filarmónica de las Américas que tocó la Sinfonía Inconclusa de Schubert.

El resultado final fue presentado en la Ciudad de México, junto con los dos movimientos originales de Schubert, por primera ves en Latinoamérica el pasado 22 de marzo.

El siguiente paso: la ‘Singularidad’

Hoy, un pedazo de silicon ayudó a la inteligencia humana a terminar una obra musical de casi 200 años de edad. Esa pieza de tecnología cabe en la bolsa de nuestros pantalones en forma de un teléfono celular. Es un paso histórico de lo que puede llegar hacer la IA el día de hoy.

Alondra de la Parra, directora de la orquesta que nos deleitó con la Sinfonía Inconclusa con los 4 movimientos, comentó aquel día respecto a los sentimientos y las limitantes de un robot: “no es que no se puedan crear este tipo de composiciones por una máquina y esperar que ésta te transmita algo, esto es algo muy personal para cada persona, para algunos les puede transmitir un sentimiento alegre, para otros, puede ser algo triste o incluso efusivo, todo depende de la persona, el humano es el que le da la emoción y sentimiento a cada melodía”.

Efectivamente, hoy la IA ayudó a crear melodías, pero fue Cantor quien terminó de darle sentido. Lo que nos hizo sentir escuchar la obra terminada a cada persona, es exclusivo de cada quien.

Pero si hoy podemos crear arte con robots, ¿qué podremos hacer en 5, 10 o 50 años? Los avances a los que nos enfrentamos tienen una velocidad vertiginosa y es posible que veamos el día en donde obras completas, totalmente originales, sean creadas por un pedazo de metal y plástico y nada más.

Falta mucho, muchísimo por recorrer, pero llegará el día en que el termino singularidad (donde la IA supere la inteligencia humana y se auto mejore), acuñado por primera vez por el matemático y físico John von Neumann, se convierta en una realidad.

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