Scorsese vs Marvel: Lo serio contra lo jocoso

Robert Downey Jr. vs Martin Scorsese
Ya siéntese tío

Sacudió al mundo geek escuchar y leer las declaraciones del cineasta de culto Martin Scorsese con respecto al cine de Marvel, cuando afirmó que dichos filmes “son un parque temático”.

“No las veo. Lo intenté, ¿sabes? Pero eso no es cine. Honestamente, lo más cerca que puedo pensar de ellas, con todo lo bien hechas que están, con los actores haciendo lo mejor que pueden bajo esas circunstancias, son los parques temáticos. No es el cine de seres humanos tratando de transmitir experiencias emocionales y psicológicas a otro ser humano”.

“¿A dónde van los jóvenes para financiar sus películas ahora? No tengo idea. No van a ir a un estudio de Hollywood. Y luego, cuando la logran hacer, ¿dónde se exhibirá, cuando las salas de cine han sido tomadas por las películas-parques temáticos? Los cines se han convertido en parques de diversiones. Todo eso está bien, pero no invadas todo lo demás en ese sentido”, declaró el cineasta.

Estas palabras encendieron un fuego de ardor en los seguidores “villamelón” de Marvel, los geeks de hueso colorado y los mismos actores que participaron en ellas, que respondieron de inmediato:

 “Hay mucho que decir acerca de estas películas de género, y estoy feliz de ser parte del ‘problema’, si es que lo hay, denigraron la forma artística del cine. Cuando entras como una bestia pisando fuerte y eliminas la competencia de una manera tan demostrativa, es fenomenal”, dijo Robert Downey Jr.; mientras que Kevin Smith se aventó un argumento bastante fuera de sitio, que no ayudó en nada a la facción fan: “Martin Scorsese ha hecho películas tan maravillosas. Ha estado haciéndolo desde que yo era niño. No voy a decir ‘yo sé más que él’. Esos son sus sentimientos. Diría esto, y no estoy respondiendo al Sr. Scorsese: Martin Scorsese hizo quizás la película de superhéroes más grande que se haya hecho. La Última Tentación de Cristo es una película de superhéroes. Y no estoy menospreciando a Jesús de ninguna manera. ¿Pero quién es Jesús si no un superhéroe?”.

Martin Scorsese
“¿Saben qué? Ahí muere”

Esta declaración no es nueva. Ya en 2014, González Iñárritu había hablado al respecto, anticipando lo que llamó “genocidio cultural”, mismo que le ganó muchos detractores entre los lectores de cómic y el público joven. “Las películas de superhéroes a veces me divierten porque son básicas y simples y van bien con las palomitas […] El problema es que a veces pretenden ser profundas, basadas en algún tipo de mitología griega. Y para ser sinceros, son bastante de derecha […] Siempre veo a los superhéroes como gente que mata a otra gente porque no cree en lo que dice creer, o porque no son aquello que quieren que sean. Lo odio y no respondo a ese tipo de personajes. Este genocidio cultural es como veneno, porque los espectadores padecen una sobreexposición de este tipo de tramas y explosiones y mierda que no habla para nada de lo que significa ser humano […] Si de verdad analizas estas películas, en realidad tratan sobre gente rica que tiene poder y que hace el bien y que mata al malo. No me gustan filosóficamente”, declaró en su momento.

Avengers Endgame
Avengers: Cultural Genocide próximamente en cines

Sin embargo, cinco años después, el panorama del cine en pantalla grande no es precisamente alentador. Pareciera ser que este “genocidio cultural” fue desarrollándose, incubándose, cambiando y haciéndose cada vez más infantiloide.

Hay dos fuertes posturas a este respecto:

1. Los que sostienen que Scorsese es un señor ardido porque no tiene público ante las producciones divertidas de Marvel

2. Los que sostienen que están hartos de las infantiladas marca Marvel y quieren de vuelta el cine “serio de arte”.

Y pues ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre.

Sí, el cine de Marvel se ha convertido en el equivalente fílmico de la comida chatarra: es malísimo para la salud, pero sabe bien sabroso; por ende, su consumo debe ser ocasional y moderado. Pero tampoco se trata de que todo sea “cine serio y de temas adultos”. Ergo: “no vives de ensalada-no vives de ensalada”. Finalmente lo que gusta es la variedad. Y es justo lo que está faltando y que esta década se ha ido intensificando a niveles insoportables. Prueba de ello es el desfile de Malas Películas 2019. Todos los mega estrenos anunciadísimos han sido decepcionantes, refritos, colecciones de chispitas, caramelo y efectos especiales, chistorín tras chistorín. Pero ¡ojo! ¡no son películas infantiles! Son películas pensadas, más que para los niños, para los “niñotes treintañeros peludotes, botarores y berrinchudotes” que se compran sus playeras de Marvel, sus condones y su espuma de afeitar de Iron Man o del Rey León. Los niños son un Target secundario en el que las empresas se escudan para que el adulto compre. El público se está infantilizando.

Está bien que te eches una película de superhéroes, y tampoco está mal que haya películas 100% para niños como “Parque Mágico”; sin embargo, no todas tienen por qué ser bobadas con chistorines y viajes en el tiempo disfrazadas de “la mayor creación fílmica”; prueba de ello es la trilogía de Batman de Christopher Nolan, cuyo enfoque es más serio, un Batman más humano y falible. Por otro lado, sí, es necesario que haya más tipos de historias. Las ganancias del cine Marvel han sido brutales. Son millones y millones de dólares. A grado tal que “Endgame” es considerada hasta el momento como la película más taquillera. Y es que el mismo cine de superhéroes ha mutado con los años. Si vemos la primera película de Iron Man, de 2008, notamos una historia redonda, fresca, que presenta a un cínico como protagonista, cuyo ego lo lleva a un problema del cual sale creando la legendaria armadura, pero llevando consigo la consecuencia de sus actos: la salud mermada y el peligro de morir sin el Arc.

La primera fase de este universo nos dio entregas en esta misma tónica. Trepidantes, llenas de aventuras, de sorpresas, de personajes carismáticos, de villanos y sí, de muchos efectos especiales. Pero a partir de “Iron Man 3” algo cambió en los guiones, que paulatinamente dejaron de pensar en villanos y se enfocaron más en meter chistes, comedia y lucecitas. Los héroes comenzaron a actuar cada vez menos maduros y más infantiles, llegando incluso a rayar en lo estúpido. Y el mejor ejemplo fue “Thor Ragnarok”, que más parecía “Viruta y Capulina en el espacio” que la caída del héroe de Asgard.

Joss Whedon
Whedon, Joss Whedon

Sin embargo, esta nueva fórmula encantó al público, que brincaba emocionado esperando la siguiente fase. Gente común, que solía despreciar los cómics por considerarlos cosas “de inmaduros”, ahora idolatraban a los Avengers y se decían ultra fans de hueso colorado. Las ganancias fueron brutales. Eso dejó muy claro el panorama para las productoras, a grado tal, que actualmente, en aras de vender, el cine se ha cerrado únicamente a hacer los siguientes géneros. Las salas de cine realmente son un Parque de Diversiones:

– LA MONTAÑA RUSA: Películas chistositas de superhéroes con inclusiones millenials metidas a la fuerza.

– EL CARRUSEL: Películas animadas en 3D. Un gran porcentaje con animalitos parlantes. Todas con muchos chistecitos, chispitas e inclusiones millennials metidas a la fuerza.

– EL TÚNEL DE LOS ENAMORADOS: Comedias románticas bastante bobas o refrito de algún filme extranjero, esto sobre todo en las producciones nacionales.

– LA ATRACCIÓN FUERTE CON MUCHA ADRENALINA: Películas de acción con la misma trama una y otra vez, montones de chispitas y chistorines.

– LOS JUEGOS CLÁSICOS DE FERIA: Remakes o reboots de éxitos del siglo pasado… pero con… ¡Adivinaron!: chistes e inclusiones millennial metidas a la fuerza.

– LA CASA DE LOS SUSTOS: Películas de supuesto terror con historias simplonas y sustos premeditados.

¿Usó a los cómics para ser tomada en cuenta?

Y ya. Cualquier otro tipo de historia pasa fugaz por cartelera, a veces, ni cuenta nos damos de su estreno. Le sucedió a “La Mula” de Clint Eastwood, que no tuvo ni dos semanas en cartelera. Mucho menos hablemos de producciones mexicanas que no sean comedias románticas. Incluso le sucede a “Joker”, que tuvo que meter un nexo con el mundo de Batman para poder ser tomada en cuenta. Imaginen que esta película hubiera tenido otro título y ninguna relación con el villano de DC. ¿Le hubieran dado tanto cartel? ¿La estarían alabando como un “filme de arte”? ¿Siquiera hubiera alcanzado dos semanas en cartelera u horarios decentes? Yo no lo creo.

Ante este panorama ¿Qué pasa entonces para el cineasta que desea contar historias propositivas y no quiere hacer películas tipo Marvel? Como bien dijo Scorsese: ¿a dónde se van, si Hollywood está maravillado con los millones que da el Sensorama Marvel?

La respuesta es: al streaming.

Scorsese estrena este año “The Irishman” en Netflix. Una historia de intrigas que trae en su reparto a pesos pesados de la actuación: Robert De Niro, Joe Pesci y Al Pacino. Se ha hablado de que, al igual que “Roma”, se exhibirá en algunas salas de cine, pero su objetivo principal es ser vista a través de la plataforma, donde sí podemos ver la variedad que el cine nos niega.

Y es que si bien no todo tiene por qué ser cine serio, negro, de drama o con profundas introspecciones, tampoco se vale que todo sea una embarrada de guión con muchos chistes y efectos especiales. Hace falta variedad. Y el streaming es quien está aprovechando esta carencia del cine para dar esa variedad desde la comodidad de tu casa, sin tener que pagar un boleto caro, unas botanas aún más caras y sin tener que aguantar gente con el teléfono prendido, hablando o pateándote el asiento.

Caricatura de Mickey Mouse con Darth Vader arrodillado ante él
Vader, yo soy tu padre

Pero, como decía el viejo Nino Canún… ¿Y usted, qué opina?

¿Es realmente Scorsese un viejo amargado y envidioso que se ha dormido en sus laureles y le molesta que sus películas ya no son la moda?

¿O tiene razón y Disney-Marvel es la “Babosa come Cerebros” de Futurama que nos está volviendo más y más bobos, dándonos películas que son una atracción de feria?

Espero sus comentarios.

Como corolario: el Sensorama es el “cine” de la novela “Un Mundo Feliz”, de Aldous Huxley. Una enajenante sala de cine con pantalla a 180º de visión, cuyos asientos tienen sensores en respaldo, asiento y descansabrazos para que el público pueda sentir lo que sienten los personajes en la pantalla. En la novela, la película de moda es una de acción, donde el enorme protagonista -un negro musculoso- lleva a la chica de la película -una rubia buenísima- a una cabaña donde hacen el amor sobre una piel de oso. Y te narran que los sensores hagan que sientas el éxtasis del encuentro… y cada pelito de la piel del oso. ¿Les suena a 4DX?