Los Videojuegos tienen la culpa… otra vez

control de videojuegos construido por las palabras que más se asocian con el término

“All the other kids with the pumped up kicks

You better run, better run, outrun my gun”

                                                – Foster the People, Pumped up kicks

El 3 de agosto de este año, el mundo fue testigo de cómo Estados Unidos, el país que se pregona como principal defensor de la Libertad y la justicia, era protagonista de un nuevo tiroteo en un centro comercial, donde muchas personas perdieron la vida. Esta vez, en El Paso, Texas; donde Patrick Crusius, supremacista blanco, entró bien armado para asesinar a cuanto habitante de aspecto latino o hispano viera. El resultado: 22 muertos y 24 heridos. Y el atacante de 21 años dijo, sin empacho ni vergüenza, que su objetivo eran los mexicanos, que su idea era “a menos gente, mejor distribución de los recursos”, y condujo por nueve horas hacia ese sitio con el único fin de llevar a cabo esta idea.

Crusius no se resistió a la autoridad y colaboró con ellos, aceptando ser el atacante. Sin embargo, nueve horas después, en Dayton (Ohio) se perpetraba otro tiroteo del mismo tipo, a lo cual el presidente Trump dio un tibio discurso en la Casa Blanca bastante discordante, donde atacó al “supremacismo blanco”, exigió pena de muerte inmediata para los que resultasen culpables, y al mismo tiempo, echó la culpa a Internet y los videojuegos.

Sí, otra vez.

Tweet de @SassBaller donde McCarthy indica que en Japón no hay tiroteos porque no hay videojuegos en ese país.
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El mandatario aseguró en su discurso que los videojuegos glorifican la violencia, y que el Internet daña las mentes de sus jóvenes con afirmaciones como estas:

“Debemos reconocer que Internet ha proporcionado una vía peligrosa para radicalizar las mentes perturbadas y realizar actos dementes.”

“Debemos detener la glorificación de la violencia en nuestra sociedad. Esto incluye horripilantes y espeluznantes videojuegos que ahora son comunes.”

“Las tortugas estarán a salvo, ahora que prohibí a Mario Bros.”

El resultado de semejantes declaraciones fue que las acciones de varias compañías, descendieron en sus acciones. EA tuvo una baja del 4.5%, mientras que Zynga bajaba al 5.5% y Blizzard se veía incluso en un descenso de 6.5%.

Sin embargo, Trump no señaló en detener la venta de armas bajo ninguna circunstancia, con lo cual Walmart retiró los videojuegos de la venta… pero dejó las armas a disposición.

No digas

Y aquí es donde el sentido común de cualquier persona entra y pregunta si tal vez no sería más viable regular la venta de armas en lugar de culpar a los videojuegos. Pero no olvidemos que Trump, pese a lo que pueda decir, derogó una enmienda propuesta por Barack Obama donde se regulaba la venta de armas, prohibiéndola a personas que mostraron signos de enfermedad mental o perturbación y que no es la primera vez que intenta culpar a los videojuegos de este tipo de funestos sucesos.

Ante estos ataques, la comunidad videojugadora respondió. Reggie Fils-Aime, ex-presidente de Nintendo de América, lanzó varios mensajes en su Twitter que puedes leer por ti mismo, donde demuestra, a través de ejemplos reales, cómo una sociedad bien cimentada no tiene necesidad de culpar a los videojuegos o a cualquier factor externo de sus fallas internas:

Todo esto nos lleva a la conclusión de que ya ni siquiera debemos preguntarnos si los videojuegos tienen la culpa. Sabemos que NO ES ASÍ.

Esta delegación de culpas por parte del pueblo estadounidense no ayuda en nada, ya que atacan un síntoma, pero no la enfermedad. Estos casos de tiroteos y matanzas llevan décadas (si no es que siglos) sucediendo en el país vecino del norte, mucho antes de la existencia siquiera de la música rock ya se veían matanzas en este país. Desde las masacres de la mafia en la época de la prohibición hasta la infame masacre de Columbine, pasando por atentados, falsos profetas, supremacistas blancos, desquiciados con derecho a portar armas, asesinos de personalidades y figuras públicas, asesinos seriales… todos ellos han sido protagonistas de un eterno pleito que culmina con cientos de muertos y la hipocresía a todo lo que da, ya que no conformes con tener ese severo problema, los estadounidenses se niegan a aceptarlo y se la pasan culpando a factores externos: la música, los cómics, las películas, los videojuegos… todo es culpable, menos ellos.

Pero al mismo tiempo, saben de qué pie cojean y se burlan de sí mismos a través de su mass media. Baste recordar el pegajoso tema “Pumped up Kicks”, de Foster the People con el cual comenzamos este artículo y cuyo agradable ritmo te hace casi olvidar que habla de cómo un chico se levanta un día y armado con la pistola de su padre, sale a matar a sus compañeros de escuela (haciendo alusión a la masacre de Columbine, de 1999); o de Los Simpson y su eterna mordacidad en diversos capítulos donde este derecho a portar armas hace más daño que bien. Y ¿cómo olvidar a Vin Diesel burlándose de estos conservadores republicanos en su película “xXx”, cuando el roba el auto a un senador que afirma que la música rap y los videojuegos son los culpables de lo descarriada que está la juventud?

¿Neta, Trump? ¿Neta?

Estados Unidos tiene dentro suyo un grave problema social. Y lo sabe. Ha tenido este problema de odio por el extranjero quizás desde su nacimiento. Al ser un país compuesto de inmigrantes, es difícil que logren cohesionarse como una nación, ya que no comparten vínculos, tradiciones ni un pasado común. Son resultado de una diáspora de diversas etnias que se han conformado en un país. Y eso es lo que los ha hecho poderosos. Pero al mismo tiempo, es una cicatriz que no pueden sanar y que les duele en el alma, sobre todo a los blancos. Se saben hijos de inmigrantes, pero al mismo tiempo odian a los inmigrantes; se dicen defensores de la equidad y la libertad; pero segregan a quien no sea varón, heterosexual, blanco y cristiano. Y aunque hay estadounidenses con enorme sentido común, calidad humana y deseos de verdadera justicia, lo cierto es que, como en todos lados, la enorme mayoría de zafios prejuiciosos aplasta a aquellos con buenas intenciones y mata a candidatos con visión como Robert Kennedy pero sube al poder a gente como Donald Trump, quien se convierte en su perfecto estandarte, en el gringo por excelencia, en la representación de lo más negativo que pueda tener ese país: xenófobo, prejuicioso, zafio, machista y al mismo tiempo, con el ego de creer que realmente está haciendo un mejor país.

Y mientras ellos debaten consigo mismos, los videojuegos sufren por algo que no es su culpa. Y no sólo ellos.

Como diría Helena Alegría: “¿alguien quiere pensar en los niños?

"Alguien quiere pensar en los niños" Helena Alegría de Los Simpsons