LA MAGIA OSCURA DE THE DARK CRYSTAL

Ya he comentado en artículos anteriores sobre lo maravillosa que fue la infancia de los que vivimos los años 80. Tuvimos juguetes, novedades y entretenimiento masivo altamente enajenante que nos definió como generación. Parte de ese entretenimiento fueron las películas que veíamos en el cine. Historias llenas de fantasía e historias propositivas que se volvieron de culto con el pasar de los años.

Entre ellas, hubo unas que hicieron una especie de implícita trinidad de la fantasía:  “La Historia sin Fin”, “Laberinto” y “El Cristal Encantado”; éstas dos últimas, creadas por Jim Henson, el titiritero más famoso del siglo XX que forjó millones de infancias alrededor del mundo con sus ideas, muñecos e historias.

Henson no era de las personas que creara cosas bobas para los niños. Su material siempre fue de gran calidad e iba desde lo educativo, como Plaza Sésamo, hasta la variedad para adultos, como fue El Show de los Muppets. Sus marionetas eran una habilidosa obra de arte llena de expresión y factor de “abrazabilidad”; fue por eso que lo contrataron también para hacer marionetas fuera de los Estados Unidos. Por ejemplo, en México realizó las segundas botargas de los personajes de la entrañable “Odisea Burbujas” y los muppets que acompañaron a los programa “X-E-Tú” y “Superondas”. Los filmes “Laberinto” y “El cristal Encantado” no estuvieron exentos de ese nivel de calidad y superaron las expectativas de ese público.

“El Cristal Encantado”, que es la obra que nos atañe hoy, se estrenó en 1982, trayendo consigo un mundo fantástico donde los humanos no existen. Todo lo que se ve en el filme son marionetas. Nos habla de un mundo lejano. Un reino que no es éste, un tiempo que no es ahora. Nos lleva a la fantástica tierra de Thra, donde un puñado de horrendas criaturas, similares a buitres reptilescos llamados “Skeksis”, han tomado el poder de todo ese lugar y se han autoproclamado “Guardianes del Cristal de la Verdad”, una hermoso cristal blanco de ilimitado poder y energía. Los Skeksis, en su ilimitada hambre de poder, han drenado el cristal, alargando su vida por siglos, usándolo como una especie de filtro para drenar la vida y esencia de las criaturas vivientes de Thra; en especial a una raza de pequeños seres llamados “Gelflings”, a quienes han llevado a la extinción.

Y aquí comienza la aventura para un pequeño Gelfling, que debe hallar el trozo faltante del poderoso cristal para unirlo, sanarlo, y acabar con la tiranía de los Skeksis.

El filme se volvió casi de culto inmediato debido a su propositivo y salvaje arte, lleno de ecosistemas que poco tenían de tierno o abrazable; pero que en su concepción, nos sacaban por completo de la Tierra, llevándonos literalmente a otro mundo. Para ello, Henson se apoyó por entero en el ilustrador Brian Froud, cuyos mundos faéricos ya eran populares y tenían una estética especial, lejos de la idealización humana; más tangibles, con defectos y virtudes. En la década de los 2000, la editorial Tokyopop decidió sacar una serie en estilo manga titulada “Legends of the Dark Crystal”, donde narraban sagas y aventuras previas a la película. La serie impresa tuvo un moderado éxito entre los fans que seguía la saga desde los ochenta; sin embargo, no se convirtió en un producto masivo.

Este año, Netflix estrenó la serie The Dark Cristal: Age of Resistance; una precuela a la película, donde nos narrarán cómo los Skeksis descubrieron que podían drenar la vida, cómo comenzaron su implacable genocidio de Gelflings y cómo éstos se resistieron al yugo del poderoso.

La serie se convirtió en un éxito inmediato, siendo la tercera serie más vista en México en este mes; y no es para menos. Nuevamente viajamos a Thra para conocer qué sucedió antes de la película. La historia es simplemente arrebatadora. Tiene de todo: maneja la intriga, la traición y las alianzas a un nivel sorprendente. Nuevamente no vemos humanos. Y aunque la salida fácil de esta época hubiera sido realizarla en el ya estereotípico y hartante 3D, la producción decidió apostar por las marionetas, el mismo método usado hace 30 años; esto debido a que se hizo una prueba con 3D, pero el resultado era genérico, sin carácter propio. Al trabajar con marionetas, el resultado es mejor de lo esperado, ya que con nuevas tecnologías aplicadas a la manufactura orgánica, el mundo de Thra se ve más integrado, expandido y con matices que en su momento no podrían haberse desarrollado. Nos enteramos así de la existencia de los 7 clanes de Gelflings; de su estructura matriarcal colocada de modo exacto, sin pretensiones “Neo-millennial” de forzada inclusión; visitamos otros sitios del mundo de Thra; conocemos a personajes entrañables con carácter y aspecto propio, cada uno jugando su papel en la historia sin desplazar al otro, algunos que se dan a querer como Hup, el tierno Podling que anhela ser paladín armado de una cuchara (motivo por el cual le hemos apodado “Sir Cucharito”); otros que se dan a odiar, como Selator, una de las princesas gelfling del Clan Vapra, y otros que resultan repulsivos, como SkekSil, el Chambelán de los Skeksis o como el mismo grupo de Skeksis, que parecen la bancada gobernante de cualquier país: codiciosos, traicioneros, hambrientos de poder, desagradables… cualquier parecido con la Cámara de Diputados es mera coincidencia.

Esta es una serie sin “Mary Sues”, sin chistes bobos ni inclusiones advenedizas y con un reparto de voces que incluyen a Mark Hamill como SkekTek, el Skeksis Científico, a Sigourney Weaver como la Narradora y a Helena Bonham-Carter como la All-Maudra, reina de todos los Gelflings.

Esto hizo que el público en general, millennial y no millennials; chicos y grandes, se deleitaran con esta precuela que contiene una historia intrigante y llena de emociones; un arte y acabados de primera; un soundtrack épico lleno de auténtica entonación compuesto por Daniel Pemberton, personajes muy bien planteados; escenas que no temen ser repulsivas o crudas aunadas a escenas llenas de unión y amistad. Todo esto, resultado de 3 años de realización a cargo de un amplio equipo de profesionales guiados por la heredera de Henson: Lisa Henson, quien vivió de primera mano el trabajo de su padre y continúa su legado trabajando con el mismo empeño y amor, dándonos una historia para toda la familia que no teme ser cruda en momentos y no se tienta el corazón edulcorando bobamente la muerte o la tortura, como erróneamente hacen las producciones “familiares” actuales. Para muchos incluso supera a la película; aunque claro, eso ya son apreciaciones personales, ya que ambos productos son igualmente buenos.

La única duda que surge ante esta serie es: “¿qué veo primero? ¿La serie o la película? ¿Me hago spoiler si veo primero la película? ¿Le pierdo la continuidad si veo primero la serie?”. Mi recomendación: si no estás familiarizado con la historia, ve primero la serie y luego la película; si eres de los mayorcitos que vieron la película de niño pero apenas la recuerdas… ve también primero la serie. Pero si eres fan de hueso colorado, no importa el orden, de todos modos se disfruta.

Anexo a la serie, Netflix también estrenó el documental “El Origen de The Dark Crystal” donde podrás ver el detrás de cámaras y todos los esfuerzos que se hicieron para traer de regreso este extraordinario mundo, es muy recomendable de ver al terminar la serie. Pocas veces tengo tantos halagos para una producción; más para una producción actual. Pero esta se lleva las palmas. Vela, disfrútala y vuelve a ser niño una vez más.